Es una técnica que utiliza el propio cuerpo de la persona para detectar emociones que pueden haberse alojado en distintas partes de nuestro cuerpo, y quedar atrapadas a lo largo de toda nuestra vida, ya que muchas veces no somos conscientes de ellas o no sabemos manejarlas, lo cual causa un dolor en nuestra alma que puede llegar a manifestarse también como una dolencia física. Una vez detectada la emoción se utiliza un imán para poder liberarla.