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Cannabis, medicina ancestral que vuelve para quedarse

Cannabis, medicina ancestral que vuelve para quedarseExiste, qué duda cabe, una perfecta y armoniosa sabiduría de la naturaleza vegetal, que precede al hombre en millones de años, adaptándose y preparando el terreno para recibir al ser humano, colaborando en su sustento, su cuidado físico, el mantenimiento de su salud y la sanación de enfermedades del cuerpo y del alma.

Esta naturaleza vegetal, nuestra Gran Madre, tiene entre sus más altos dones las llamadas Plantas Maestras, o Plantas de Poder, cuyos espíritus vegetales están llamados a ampliar la percepción de nuestro mundo, a enriquecer nuestro ser y expandir nuestra conciencia, volviéndonos más comprensivos, sabios y amorosos.

A lo largo de la historia, las Plantas Sagradas han sido utilizada como vía de conocimiento por muchas culturas y civilizaciones ancestrales, desde los aztecas, olmecas, mayas e incas hasta los minoicos, persas y griegos, desde egipcios  y chinos hasta los habitantes de la India milenaria.

Somos seres humanos más completos al poder experimentar esa cara invisible de la realidad que permanece oculta a nuestra cognición ordinaria.

Para quienes se aventuran a explorar  a ese inmenso y desconocido espacio interior que poseemos, las Plantas Sagradas se constituyen en poderosas aliadas que iluminan y dan claridad a nuestra oscuridad.

Esta expansión de la conciencia, revelación de lo invisible, nos ayuda  a evolucionar como seres humanos.

En nuestro mundo occidental esta vía de conocimiento ha experimentado un resurgir de la mano de la botánica sagrada, con todo lo que eso conlleva; la reconexión con lo sagrado, la unión con la naturaleza, la búsqueda del autoconocimiento, la recuperación natural de la salud, y la posibilidad de expandir nuestra conciencia incorporando otras perspectivas para experimentar la realidad.

Ciertamente, cuando las plantas enteógenas actúan y modifican nuestra conciencia, ampliando nuestras percepciones, es posible entrar en contacto con nuestro nivel más profundo: el espíritu o esencia de nuestro verdadero ser.

El mundo presenta su verdadero orden, nos sincronizamos con el universo, nuestro mundo interior fluye armoniosamente con nuestro mundo exterior.

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Las plantas Sagradas también son portadoras de salud y por ello son conocidas como “medicina”, por los pueblos que las utilizan. Este concepto de salud no sólo considera al cuerpo, sino también incluye la psique y el espíritu.

Una antigua leyenda india cuenta cómo cuando los dioses batieron el océano de leche para obtener amrita, el néctar divino, lo que obtuvieron fue cannabis (bhang en sánscrito) Los demonios trataron también de conseguirlo pero fracasaron en su intento, por lo que los dioses dieron al cannabis el nombre de vijaya, victoria. Desde entonces los hindúes creen que confiere poderes extraordinarios o shidis a quien consume la planta.

En el antiguo texto del Atharvaveda, redactado entre los años 1.500 y 1.200 a.c., se describe el cannabis como una planta mágica y con propiedades curativas.

Los preparados de cannabis también se mencionan en gran tratado de medicina Súsruta-Samitá, redactado a finales de la pasada era. La medicina ayurvédica considera también al cannabis como una de sus plantas más importantes.

Pero la primera mención de la que se tiene noticia sobre el uso terapéutico del cannabis aparece en Shen Nung Ben Ts’ao, una farmacopea clásica de la medicina china; cuenta la leyenda que fue redactada por el mítico fundador de la medicina china, el emperador Sheng Nung, en el año 2.737 a.c.. Todavía se conserva una copia del siglo 1 d.c.

Existen también textos provenientes del Antiguo Egipto, Asiria, Persia, Tibet, Azerbaiyán, Grecia, Israel, Palestina y otros países árabes, que documentan el uso terapéutico del cannabis.

Ampliamente conocido y usado fue también el cannabis en los herbolarios de la Edad Media, como el Old English Herbarium, procedente del siglo XI.

El médico y filósofo Paracelso ( 1.493-.1.541)menciona al cannabis como componente del Arcana Compositum, medicamento que él considera como el más importante.

fdsfsdEs recién en la primera mitad del siglo XX que ocurre la desacreditación del cannabis, tanto como psicoactivo como en su uso medicinal.

Múltiples factores e intereses convergen para estigmatizar esta planta maestra que tantos servicios le había brindado al hombre a lo largo de la historia.

Pero este elevado espíritu vegetal, femenino y nutritivo, no cejaría en su empeño por seguir ayudando al ser humano en su evolución, en su camino por recobrar el equilibrio, el sentido y la salud.

Desde hace algunos años está viviendo un sensacional renacimiento; son innumerables los estudios científicos que se vienen realizando en muchos países para conocer los mecanismos por los que los cannabinoides, principales componentes de la planta, actúan en el organismo, pudiendo con ellos demostrar sus propiedades terapéuticas.
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El mundo científico se sorprende con el increíble hallazgo de nuestro sistema endocannabinoide. Nuestro cuerpo produce cannabinoides endógenos; el primero que se descubrió se lo llamó Anandamida, del sánscrito ananda, felicidad.

Tenemos pues, receptores cannabinoides no sólo en las neuronas del cerebro y la médula espinal, sino también en las células del corazón, del intestino, del pulmón, del aparato urinario, del útero, de los testículos, de las glándulas endocrinas, del bazo y de los leucocitos.

El incremento de los receptores cannabinoides en determinadas zonas del organismo al aparecer ciertas enfermedades hace que los cannabinoides vegetales provenientes del exterior tengan un mayor efecto.

Maravillosa sincronía entre nosotros y la medicina que esta planta sagrada nos regala.

Dentro de la múltiples patologías susceptibles de ser tratadas con cannabis podemos nombrar epilepsia, esclerosis múltiple, glaucoma, dolores crónicos, cáncer, asma, depresiones, adicciones, autismo, enfermedades neurológicas, sida, trastornos del sueño, lupus, y un largo etcétera

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En Chile, a pesar de la situación legal del cannabis, su uso medicinal es cada vez mayor.

La clara evidencia del alivio que entrega el cannabis y sus derivados, particularmente el aceite de cannabis, en diversas patologías, sumada a la creciente convicción del derecho que nos asiste a querer sanarnos con una medicina natural ancestral, reconocida como una de las sustancias más seguras de la farmacopea, hacen que cada día sean más los que recurren a ella, sin importar que para eso se vean obligados a actuar clandestinamente.

He tenido el privilegio de ser testigo del tremendo alivio que otorga particularmente el aceite de cannabis a personas que sufren difíciles enfermedades, a veces en etapas terminales, con todo el sufrimiento que ellas conllevan, he podido alegrarme junto a sus familias al ver como esta sustancia permite recorrer ese difícil camino de manera más digna y humana, sin dolor y recobrando la serenidad, pudiendo irse de esta vida en paz, rodeados del amor de los suyos.

También he podido emocionarme  al saber que por primera vez en años, una niña con epilepsia deja de convulsionar, y sonríe a sus padres…que nunca la habían visto sonreír…Y no es una niña, en este momento son varias niñas y niños, cuyos padres no vacilaron en emprender caminos desconocidos para aliviar el sufrimiento de sus hijos.

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Una red solidaria de apoyo ha surgido, permitiendo el alivio de algunos, pero sin duda aún de muy pocos, no de todos los que podrían beneficiarse de este potente aliado, noble y natural. Resulta sin duda un imperativo ético hacer todo lo que esté a nuestro alcance para despejar este camino. Urge aliviar tanto sufrimiento evitable, tanto dolor innecesario.

Y esta Planta Sagrada se nos ofrece con todo su potencial de sanación y elevación; de nosotros depende devolverle el lugar de dignidad que le corresponde.

El espíritu que habita en cada planta sagrada enseña al individuo como ha de acercarse a él, y como recompensa de dicha comunión se obtiene el conocimiento de nuestro propio potencial espiritual.

 Por: Ana María Gazmuri

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