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El problema del sufrimiento

El problema del sufrimiento surge cuando el acontecer se despliega, como una película ante la conciencia, y no concuerda con expectativas almacenadas en la memoria de datos.

Cuando hay frustración o cuando las estructuras se derrumban, se produce una lucha de rechazo a falta de la armazón para entender racionalmente lo que sucede, lo que es visto y vivenciado.

Cuando yo afirmo algo, por ende niego algo, y cuando niego algo, afirmo algo.

Es el funcionar del ego programa, que no es ni malo ni bueno, sino tan sólo eso, una herramienta elaboradora de juicios, que contrasta todo con la memoria.

Hay veces en que no se encuentran explicaciones y es cuando suceden los conflictos.

La razón sirve para dar, con la lógica, explicaciones a las cosas, pero no siempre es coherente.

Mientras permanecemos sumidos en el pasado evocamos acontecimientos, inclusive llega a ser tal el nivel de identificación con los pensamientos que se sufre o se goza cada recuerdo con la intensidad, placentera o dolorosa, con la que cada uno de ellos fue vivida en su momento.

Y de una evocación pasamos a otra y así sucesivamente.

En este momento existe alguien que acopie y registre el continuo cambio de la identificación con cada evocación.

No, no existe nadie, tan sólo un “yo” tras otro que en ocasiones no tienen nada en común.

En el desvarío propio de la evocación, es posible trasladarse de la niñez a la adolescencia y de allí a la juventud. Incluso es viable repasar sucesos próximos y notar que lo único en común a cada una de las experiencias es un “yo”, mas no el mismo “yo”.

El “yo concepto” prevalece, mas éste no es algo, es tan sólo la sensación de pertenencia de cada pensamiento.

Cada pensamiento emitido tiene un dueño, pero éste dueño muere cuando muere el pensamiento.

La aparente continuidad del “yo” no es más que la existencia de hábitos similares creados por pensamientos similares.

La persona cree que vive la vida y se siente alegre e inteligente al hacerlo.

Sin embargo, no nota que tan sólo recuerda una y otra vez aquello que en algún momento fue presente.

Constantemente pasea su mirada por el mundo y únicamente recuerda nombres, colores, formas y atributos.

No presta atención al acto puro del estar enfrascado y absorto.


Algunas doctrinas suponen que si se eliminan los pensamientos, uno se libra de la mente, y de ese modo se llega a la verdad.

Plantean que la mente y sus pensamientos son el obstáculo, que la no-mente y la ausencia de los pensamientos será el paso a la verdad.

Ellos creen que la vía está sustentada en ir a través del corazón, que el corazón tiene que unirse con lo Divino.

Posiciones que abren rutas distintas, pero que de acuerdo a mi mirada siguen siendo duales, ubicando a lo Divino lejos y distante.

Sobre el Autor


R.Malak(Rodolfo Aravena Fernández). En paralelo con vivir en este mundo, en familia y en sociedad –entregado al servicio público – ha dedicado su vida a desplegar modos que ayuden al aspirante en su búsqueda de la verdad y la libertad de Si mismo. “La felicidad es un hecho que a todos nos pertenece”.
http://nodual.net

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