La identidad del buscador es adicta al significado. El significado de lo que ocurrió, de lo que ocurre, de lo que ocurrirá… Y en el centro, dándole sentido a todo, el significado de “mí”.
El falso yo necesita significados puesto que no es más que una colección de interpretaciones tejidas alrededor de un núcleo inexistente. Son los ropajes de un fantasma que no es nada sin ellos.

La realidad de ti es que eres insignificante. Es decir, no significas nada. No lo necesitas, todos los significados viven y mueren en ti, en tu existencia plena, completa, perfecta y siempre libre de ellos.
El manto de significados es una mortaja tejida con hilos de pasado y futuro, compuesta de todo lo que es efímero, tratando de dar cuerpo a una identidad igual de pasajera, tan frágil como el manto que parece delimitarla.
Cuando te asumes un ser separado, los significados sirven para fortificar la ilusión de centralidad, de una existencia separada y localizada, de una existencia enfrentada a todas las demás existencias.
Pero los significados no te contienen ni te protegen, no dan sentido a tu existir.
Nada puede hacerlo ya que tu verdadera naturaleza no necesita sentido ni justificaciones. Son los sentidos y justificaciones los que necesitan de ti para existir.
Tu existencia es injustificable, es anterior a cualquier significado y propósito, no habita en el antes ni en el después ni está sujeta a ningún porqué.
La liberación no reside en encontrar un significado definitivo ni una comprensión de ti finalmente completa, sino en liberarte de la tarea imposible de tener que encontrarte en aquello que es añadido y efímero.
La paz que buscas es lo que ya eres, este momento antes de ser constreñido por los ropajes del yo inexistente.
Eres la presencia plena, indefinible e inexplicable que sostiene todo que es. Eres la fuente de la que surgen todas las narraciones y que nunca puede ser limitada por ellas.
Fuente: Albert Font
https://store.alfredfont.com/